Es un verdadero regalo-Merced de Dios, que sigamos siendo llamados a la misión que él mismo nos ha encomendado, después de un difícil año (2020), con catequesis congeladas por la pandemia del coronavirus (en Nicaragua no hay datos exactos de cuantos contagios), este año se nos hizo la invitación para colaborar con la Parroquia Divino Niño Jesús, de la Ciudad de El Viejo, muchos de los catequistas hemos tenido años de experiencia catequetica junto a las Hermanas Mercedarias de Berriz, que en julio de 2016 dejaron la misión de Nicaragua, que luego fue llevada por la Parroquia de la Inmaculada Concepción de María y los Catequistas.
La invitación de colaborar y compartir la vida y misión junto a la Parroquia Divino Niño Jesús, y su párroco Roger Cienfuegos, quien conoce el trabajo y la labor pastoral que llevabamos en el Centro Catequistico Mercedarias Misioneras de Berriz.
Maria Luisa, Elieth, Amildar, Daniela y yo Guillermo, escuchamos la petición del padre y asumimos la misión de seguir dando frutos ahí en donde Dios nos había enviado, toca con tanta profundidad y fecundidad los cerca de 50 niños y niñas que hay, un buen número en comparación a otros años, es una misión muy enriquecedora pues tenemos niños que tienen y viven realidades muy diferentes, y es ahí donde realmente apreciamos la presencia de Dios, ese Rostro de Dios que se nos muestra en lo sencillo y en lo pequeño, en lo cotidiano de la vida.
Nuestra misión ahora esta en preparar la tierra que son nuestros niños, para que luego nuestros niños y niñas sean sembradores y den frutos, con sus familias, en su escuela, en la Iglesia.
El día hoy realizamos nuestra primera experiencia misionera, preparamos áreas verdes de la parroquia y la hemos limpiado, como signo de preparar el suelo, de sembrar también plantas para que sigamos teniendo un mundo verde, uno justo y bueno para todos.
Reconocemos que hay mucho trabajo por hacer, que hay mucho camino por recorrer, pero nos hemos confiado en que María, nuestra Madre, nos acompaña y nos guia, nos muestra el camino que debemos de seguir.
Queremos siempre seguir floreciendo ahí dónde Dios quiera llevarnos y con quienes él quiera que nosotros compartamos nuestra vida y misión.



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